¿Cuánto tiempo inviertes en el cuidado de tu alimentación? ¿Eres consciente de lo que comes, de lo que tu cuerpo necesita? ¿Ves la diferencia entre comer y nutrirte?

El día a día nos come, sí es cierto, la sensación de “no me dan las horas”. Esta es precisamente mi alarma para tener un momento de reflexión; me niego, nos hemos subido al tren de un tipo de vida donde todo es corre, corre, y ¿sabes qué?… me bajo.

En el momento que decidí que sí, que en mi vida mando yo, en el momento que asumí que así no, en el momento que me di cuenta que todo en lo que creo y todo lo que hago importa y mucho, en ese momento empecé a plantearme cambios, y uno de ellos fue la alimentación.

Para mi es fundamental tener una alimentación saludable para tener energía, sentirme bien y tener buen humor. ¿Sabes que la alimentación influye en tu estado de ánimo?, yo lo he descubierto hace poco, parece obvio… pero no me lo había planteado nunca.

Para conseguir comer bien se me generaba el principal problema: falta de tiempo. Tiempo para comprar y para preparar. Así que, como en bucle, no conseguía tener el control de mi alimentación (lo más importante mantener una vida saludable), y eso que soy de las afortunadas que tengo una abuela y un padre súper cocinitas que me preparan más de un tupper.

Me planteé el tipo alimentación que quería tener y empecé a investigar un poco sobre esos temas. Como he comentado antes, en algún momento puedo recurrir algún tupper, y lo disfrutamos, unas croquetas buenísimas de la “yaya” solucionan una cena pero no deberían ser la base de la alimentación de una familia.

En mi caso me decanto por  el “batch cooking”, ha encajado conmigo, con mi estilo de vida y el de mi familia. Además, en invierno es una actividad muy chula para hacer en familia las tardes de domingo.

El batch cooking (seguro que muchas lo conocéis y seguro que lo practicáis), pero para las que no conozcáis el método, básicamente persigue el objetivo de volver a comer comida cocinada con alimentos naturales y de temporada (evitando los procesados), pero sin pasarnos el día en la cocina. Para lograrlo, nos ayudamos con una buena planificación semanal de menús y cocinando un solo día.

Esto quiere decir que, previamente, tienes organizado el menú y hecha la compra. Al principio me dio pereza, pero  una vez planificado todo el mes – semana por semana -, a posteriori puedes plantear modificaciones en los menús según la estación o simplemente para hacerlo más ameno. Es muy fácil ir haciendo variaciones después y, hecha la estructura, la compra es mucho más sencilla.

No te voy a negar que lo estamos implementando poco a poco, como te comentaba al principio, el tiempo muchas veces me come, pero el día que lo hacemos los niños disfrutan mucho y la semana es una gozada.

Importante para empezar:

  • Elegir un día y reserva el momento para hacerlo (necesitarás un rato la primera vez, después es más ágil).
  • Plantear el tipo de menú, en mi caso: desayunos, comida para mi para llevar y cenas para todos.
  • Planificación del menú.
  • Preparar la lista de la compra.
  • Designar qué día y cuándo vas a dedicar el tiempo para cocinar.

Trucos:

  • Todo lo que puede congelarse, descongelarse y quedar igual de bien es mejor para comerlo a final de semana. Consume antes los alimentos perecederos.
  • Prepara alimentos listos para comer, por ejemplo palitos de zanahoria o apio, no tiene que ser todo cocinado. Estos son perfectos como snack.
  • Busca publicaciones en Instagram con el hashtag #batchcooking, encontrarás una fuente de inspiración magnífica (especialmente al principio, cuando aún no dominas la técnica)


Ventajas:

  • Compro de una forma más consciente.
  • Ahorro: tiempo, comida y dinero.
  • Genero menos residuo al comprar menor cantidad de procesados, por un lado, y evitar tirar comida que se estropea
  • Elijo los alimentos más adecuados, que me aporten nutrientes, vitaminas… que necesito en cada momento.
  • Es una actividad para hacer en familia, dura aproximadamente una dos horas, al principio ,le tuve que coger el truquillo para poder empezar con ellos.
  • Si apuesto por los productos de temporada y de proximidad, ayudo al comercio de mi zona.
  • Es como cocinar como se hacía antes, aprovechando que preparas un plato planteas otro (como hacían nuestras abuelas; de una olla de caldo sacaban: el caldo, puré de verduras, croquetas, legumbres…) pero, además, nos permite tener una visión muy clara de qué es lo que estamos consumiendo y podemos planificar los nutrientes que tomamos y, si lo necesitas, las calorías.

Sí, es verdad, en realidad no te he explicado ninguna fórmula mágica que facilite que podamos planificar unos menús ricos, saludables, fáciles, apetecibles… en un plis plas. Lo sé, pero es posible que te haya hecho reflexionar sobre la importancia de prestarle atención a nuestra alimentación y te apetezca profundizar en esta tendencia que, créeme, realmente tiene mucho sentido cuando la incorporas a tu vida.

Te animo a que lo pruebes, quizás descubras lo bien que sienta nutrirte y empezar a cuidarte y el batch cooking haya venido para quedarse en tu vida.

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